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HABITACIÓN Nº 14: ANTIGUA COCINA

El pasado de la actual Habitación Nº 14 nos hace indicar que durante el periodo monacal de este Hotel-Monasterio de Rocamador, este espacio ocupó la cocina de los monjes franciscanos descalzos. La ubicación no fue elegida al azar puesto que normalmente y al igual que sucedió en Rocamador, en los monasterios se destinaba un lugar próximo al claustro para ubicar la cocina.

«DE LA COCINA DE LOS MONJES A UNA HABITACIÓN CON HISTORIA Y ENCANTO»

En el interior de la actual habitación podemos descubrir su mayor vestigio de ese periodo, que no es otro que el topetón de su primitiva chimenea, en el cual enfocamos la mirada al acceder a la habitación como consecuencia de su magnitud. La chimenea de la cocina durante el periodo monacal poseía una importante función dentro del edificio puesto que en ella se preparaba la comida de la comunidad. En la parte derecha del topetón observamos un recipiente de mármol integrado en la pared, además, de una estructura plana, la cual emplearían como encimera, próxima al lugar donde se situaba la lumbre.

Entre las curiosidades de la cocina durante la estancia de los franciscanos en Rocamador podemos destacar, que al igual que ocurre en el actual Restaurante, se trataba de una cocina kilómetro cero, es decir ingredientes de temporada y proximidad. La cocina se adaptaba al paso de las estaciones, llegando hasta ella los productos obtenidos de la huerta, así como las carnes obtenidas de cerdos y carneros, también eran cocinadas las limosnas en forma de especias, carnes y verduras entregadas a los monjes.

Así mismo, destaca la conservación e investigación de las órdenes religiosas en materia de gastronomía y enología, siendo esta segunda un nexo de unión entre Viñedos y Bodegas Pago de las Encomiendas y la historia conducida a lo largo de los siglos por las investigaciones enólogas llevadas a cabo por las órdenes religiosas como puede ser el caso de la variedad Garnacha íntimamente ligada a órdenes tales como la del Císter.

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